Cuando escribí por primera vez sobre AppMakr, una aplicación para iPhone parecía de pronto posible para empresas sin equipo de desarrollo. Podías montarla sin programar. Mi antiguo artículo mencionaba diez pasos, precios fijos, opciones con publicidad y la publicación con tu propio nombre en la App Store. Esas ofertas pertenecen a aquel momento, no a una guía actual.
Empieza por el uso
Una aplicación tiene sentido si permite hacer algo que los clientes quieren repetir. Por ejemplo, seguir un pedido, gestionar una cita o recibir avisos útiles. Meter simplemente una web existente en una app aporta poco valor. Pregunta primero qué problema resuelve, para quién y por qué no basta una buena web móvil.
Un creador sin código puede ayudar a probar una idea sin encargar de inmediato un desarrollo a medida. Aun así, conviene revisar quién conserva los contenidos y datos, cómo se publican las actualizaciones y qué sucede si cambias de plataforma. Mantener la app después de publicarla también exige tiempo.
Después de AppMakr
Appy Pie afirma que adquirió AppMakr en 2020 y ahora ofrece un creador de aplicaciones sin código. Eso no significa que sigan vigentes los antiguos precios o pasos de AppMakr. Compara las funciones y condiciones actuales. La lección de mi primer artículo es que la barrera técnica puede bajar; decidir si una app resulta útil sigue siendo responsabilidad de quien la crea.
