Cuando quería contactar con alguien de una organización, a veces conocía su nombre pero no su correo. Mi artículo original describía un truco con Rapportive en Gmail: probar varios formatos y mirar si aparecía un perfil. Era un atajo técnico de aquella época, no un método actual fiable.
Encuentra la vía adecuada
Empieza por la web de la organización. ¿Hay una página del equipo, una dirección general o un formulario para tu asunto? Una presentación por un conocido quizá sea más apropiada que adivinar una dirección. A veces escribir al correo general es la mejor forma de preguntar por la persona responsable.
Si se publica una dirección profesional, explica en un mensaje breve por qué contactas a esa persona. Muestra la relación con su trabajo y pide que te redirija si no es la indicada. No envíes textos idénticos a muchas variantes adivinadas del mismo nombre.
Respeta al destinatario
Mi advertencia original contra el spam sigue siendo esencial. La ACM explica las normas neerlandesas sobre mensajes promocionales. Encontrar una dirección no concede automáticamente permiso para hacer marketing. En una propuesta personal ayuda más una pregunta clara y pertinente que una extensión ingeniosa. La calidad del contacto empieza antes de pulsar Enviar.