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La prueba social solo ayuda cuando aporta información

Durante unos días en París en 2012 vi músicos callejeros que ya tenían algunas monedas en el sombrero. Pensé que esa pequeña señal podía mostrar a los transeúntes que otros habían dado algo. La idea de la prueba social también aparece en los sitios web.

En internet, sin embargo, es fácil convertirla en una colección de trucos. Un contador dice cuántas personas miran la página, una insignia muestra un número de clientes y unas estrellas aparecen junto a un producto. La pregunta no es cuántas señales puedes colocar, sino si el visitante aprende algo útil con ellas.

Muestra lo que sea relevante

Una reseña sirve sobre todo cuando queda claro de qué habla. Quien busca una tienda online probablemente saque más partido de la opinión de alguien con una necesidad parecida que de un elogio general. Un caso de cliente puede aportar más contexto: cuál era el encargo, qué decisiones se tomaron y cuál fue el resultado.

Los comentarios también pueden ayudar con un producto. Una reseña que explica cómo lo utiliza alguien suele decir más que una puntuación en estrellas. Deja espacio para los matices. Si todas las opiniones son entusiastas e intercambiables, cuesta valorarlas.

En 2012, mi tienda de entonces, Groovy Gadgets, mostraba en la cesta artículos que otros clientes también habían comprado. Era una sugerencia más concreta que un contador aislado, aunque eso no me permitía saber si resultaba útil ni si hacía que compraran más.

Las cifras sin contexto dicen poco

En aquel artículo enumeré muchas opciones: productos más vendidos, número de visitantes, compras recientes y existencias. Algunas pueden informar, pero solo si los datos son correctos y tienen relación con la decisión del visitante. «Quedan tres unidades» ayuda a quien necesita saber si puede comprar. Un contador cualquiera pensado para generar urgencia me parece menos útil.

Por eso conviene preguntar qué duda resuelve cada cifra. ¿Está claro el periodo? ¿Se conoce el origen del dato? ¿Sigue vigente? Si no puedes explicarlo, mejor omitirlo. Un número en una página no crea confianza por sí solo.

Un contador vacío también comunica algo

En 2014 escribí sobre los botones para compartir artículos. En mi blog de entonces las cifras solían ser modestas y quité los botones para compartir. Un cero junto a un artículo puede distraer, pero no puedo demostrar que impidiera a nadie leerlo. Lo principal es que esos botones ocupan espacio sin aportar siempre algo.

Si quieres facilitar que se comparta un contenido, comprueba si el botón se usa en tu caso. No hace falta mostrar el recuento. Espero que el lector valore un artículo por su contenido: una cifra baja no mide su calidad. Una cifra alta tampoco mejora un texto flojo.

Usa las pruebas para explicar

Ante cada señal, pregúntate: ¿qué puede evaluar el visitante gracias a ella? Una reseña concreta, un ejemplo adecuado o una lista honesta de productos que se compran con frecuencia pueden ayudar. Una insignia o un contador sin verificar pueden generar dudas. Si muestras una prueba, explica qué representa y mantenla al día.

Las monedas en aquel sombrero parisino eran una observación curiosa. En una web, prefiero un relato sincero de una experiencia real a toda una fila de pequeños estímulos ingeniosos.

— GijsComenta este artículo

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