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Emprendimiento

Deja claro quién responde a cada consulta

Quien hace una consulta a una empresa suele querer una respuesta clara. Aun así, importa si siente que habla con un logotipo impersonal o con alguien que se toma en serio su pregunta.

En 2013 utilizábamos Twitter en Pasfoto.nu y Casami para responder consultas. Decidimos firmar los mensajes con nuestro nombre de pila. Era un cambio pequeño: la cuenta seguía siendo reconocible como la de la empresa, pero se veía quién estaba detrás de la respuesta. Aquella práctica de Twitter no es una receta para todos los canales actuales, aunque la idea sigue pareciéndome útil.

Un nombre ayuda, pero no basta

Puedes firmar todos los mensajes con un nombre y seguir sonando distante. La comunicación personal empieza por leer lo que la otra persona pregunta de verdad. Si la consulta está clara, responde con claridad. Si falta información, pregunta lo necesario. Y si todavía no sabes la respuesta, dilo y explica cuándo o cómo recibirá ayuda.

Pongamos un ejemplo hipotético: alguien pregunta por qué no ha llegado su pedido. «Entendemos su frustración» suena educado, pero no resuelve la duda. Ayuda más explicar qué datos se necesitan para localizar el pedido y qué puede esperar después el cliente. Para eso no hace falta adoptar un tono de excesiva confianza.

Haz que funcione para el equipo

En una empresa pequeña, quizá el fundador pueda responder con su propio nombre. Para un equipo más grande suele ser más práctico usar una cuenta compartida. En ese caso, muestra de forma discreta quién responde, por ejemplo con un nombre de pila cuando corresponda. Más importante aún: procura que un compañero pueda continuar la conversación sin obligar al cliente a explicarlo todo otra vez.

Acordad quién atiende las consultas, cuándo se pasa a un canal privado y cómo se cumple la promesa de volver a responder. Un nombre al pie del mensaje crea una expectativa. Si la siguiente persona no conoce la conversación, la sensación de cercanía desaparece enseguida.

Tampoco pidas datos de un pedido ni otra información personal en una respuesta pública. Explica brevemente dónde se pueden compartir de forma segura. Así la conversación pública puede servir a otras personas sin exponer al cliente más de lo necesario.

Escribe como una persona

Una cuenta de empresa no necesita interpretar un papel. Basta con un tono amable y coherente. Usa palabras que dirías en una conversación normal, evita las frases hechas que no aportan nada y promete solo lo que puedes cumplir. Un breve «Lo revisaré y te responderé» funciona si de verdad vuelves a responder.

Al evaluar tu comunicación, mira más allá de la rapidez de la primera respuesta. ¿Entendió el cliente qué iba a pasar? ¿Se resolvió la consulta o se derivó con claridad? ¿Pudo responder si había un error? Ahí se nota si la atención resulta personal.

No se trata de elegir entre un logotipo y una cara. Mantén reconocible a la empresa y deja que tus respuestas muestren que alguien está escuchando.

— GijsComenta este artículo

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