Al crear sitios web me fijé una vez en una pequeña diferencia: ¿termina la dirección de una página con una barra? A veces ambas versiones mostraban el mismo contenido. Escribí que eso significaba automáticamente perder valor de los enlaces y sufrir problemas graves de SEO. Era demasiado categórico.
Elige una dirección reconocible
Si dos direcciones llevan a la misma página, los informes y enlaces compartidos pueden resultar confusos. Decide qué URL quieres publicar y úsala de forma coherente en los enlaces internos. La presencia de la barra importa menos que la consistencia. Comprueba también qué sucede si alguien abre la otra variante.
Si no necesitas la URL alternativa, una redirección permanente puede enviar a los visitantes a la preferida. En otros casos puede ayudar una indicación canónica. Google describe las redirecciones y rel=canonical como señales de preferencia. Además, puede agrupar páginas semejantes por sí mismo; las direcciones duplicadas no implican automáticamente una sanción.
Revisa tu propia web
Mis antiguos ejemplos de otras empresas dicen poco sobre sus webs actuales. Mejor comprueba varias páginas propias, los enlaces internos y el mapa del sitio. Si una migración dejó direcciones antiguas, define adónde deben llevar. Buscas una ruta previsible para visitantes y una versión principal clara para buscadores, no una preferencia absoluta por poner o quitar la barra.