Veía cada vez más sorteos en Facebook y Twitter que obligaban a compartir una publicación. Me resultaban molestos y dejé de organizarlos para mis proyectos de internet. Mi artículo original citaba reglas de Facebook de entonces y afirmaba que estaba prohibido compartir para participar. Las normas cambian; aquel texto no es una guía legal actual.
Alcance no equivale a interés
Un premio puede animar a difundir una marca. Pero el alcance entre personas interesadas solo en el premio dice poco sobre clientes futuros o confianza. Cuando los muros se llenan de acciones similares, otra publicación compartida puede molestar. No midas solo cuántas veces se comparte; pregunta si las personas adecuadas comprenden el producto y quieren volver.
Piensa también en los amigos de los participantes. Una recomendación voluntaria significa otra cosa que una publicación exigida para optar a un premio. Una idea buena o un artículo útil se comparte mejor porque aporta algo.
Diseña con cuidado
Si organizas un concurso, explica quién puede participar, qué se gana y cómo eliges al ganador. Revisa las condiciones actuales de la plataforma y las normas aplicables antes de publicarlo. Mi lección de aquellos sorteos no es que toda promoción esté mal. Una difusión breve no sustituye a una oferta de la que la gente quiera hablar por iniciativa propia.