En enero de 2010 escribí que colaborar en textos y hojas de cálculo ya era habitual, mientras que preparar un diagrama solía implicar enviarse archivos. Creately permitía a varias personas modificar el mismo dibujo. Así, el esquema podía formar parte de la conversación en vez de ser el producto final de una sola persona.
¿Cuándo ayuda un diagrama compartido?
Un diagrama de flujo puede mostrar dónde se atasca un proceso. Un organigrama aclara funciones y dependencias. Un recorrido sencillo del cliente puede revelar dónde falta información. Lo importante no son las formas bonitas, sino tener una imagen común de algo difícil de explicar solo con palabras.
Creately describe hoy un espacio compartido para diagramas, pizarras y notas. Sigue sirviendo al objetivo original, aunque el producto ha crecido. El antiguo límite de cinco personas y mi predicción de una versión de pago no son condiciones actuales. Los planes actuales tienen sus propios límites y funciones.
Trabajar juntos en la pregunta
Empieza por una pregunta: ¿qué proceso, decisión o sistema queremos entender? Coloca sus pasos o partes principales en el lienzo. Pide a los demás que añadan rutas, excepciones y supuestos que falten. Después acordad qué versión representa la forma de trabajar elegida; de lo contrario, el diagrama puede quedarse anticuado enseguida.
Un lienzo compartido vale sobre todo cuando los participantes pueden cuestionarlo y mejorarlo. Eso hacía interesante a Creately en 2010 y sigue siendo la razón para dibujar juntos.
