Una web es más que una colección de páginas aisladas. Los enlaces internos muestran cómo se relacionan los temas y ofrecen al lector una ruta hacia la siguiente respuesta. El artículo original decía que importan tanto a visitantes como a buscadores. Sigue siendo un buen punto de partida, aunque retener a alguien más tiempo no sea un fin en sí mismo.
Ayuda a continuar
Un enlace sirve cuando el destino responde a una pregunta que surge durante la lectura. Un artículo de producto puede llevar a instrucciones, condiciones o un ejemplo. Describe el destino en el texto del enlace. «Aprende a elegir la talla» orienta mejor que «haz clic aquí».
Google recomienda enlaces rastreables y textos descriptivos. Eso ayuda a encontrar páginas y entender el contexto. No garantiza una posición más alta: el destino debe encajar de verdad.
Crea rutas coherentes
Revisa las páginas importantes como si llegaras por primera vez. ¿Puedes pasar de un resumen a información más profunda y luego a una decisión útil? Un artículo no tiene que enlazar a todas las demás páginas. Demasiados enlaces pueden dificultar la lectura.
Comprueba los enlaces cuando mueves o eliminas páginas. Un destino que da error interrumpe la ruta. En sitios grandes, buscar páginas sin enlaces entrantes puede revelar contenido olvidado.
El valor de los enlaces internos está en la coherencia. El lector puede explorar su pregunta y la web muestra cómo encajan sus partes. Unos pocos enlaces bien elegidos ayudan más que una cifra artificial.