Después de comprar, un cliente quizá tenga ganas de contarlo. El artículo original proponía ofrecer la opción de compartir en la página de agradecimiento y mencionaba Hyves, Facebook y Twitter. Esos botones pertenecen a otra época, pero el momento posterior a una compra sigue siendo interesante. En mi tienda Groovy Gadgets de entonces utilicé un mensaje preparado sobre un pedido de Mighty Wallet Tattoo. Era un ejemplo de 2011, no una función actual ni una prueba de que los clientes llegaran a compartirlo.
Compartir debe ser una elección
No todo producto debe hacerse público. Un regalo, una compra médica o un pedido empresarial pueden ser privados. Nunca publiques automáticamente los detalles de un pedido. Deja que el cliente decida si comparte y ofrécele un texto que pueda cambiar o borrar. La opción no debe interrumpir el final de la compra.
Explica por qué compartir podría ser útil para otros. Una persona puede recomendar un producto, contar su experiencia o mostrar una aplicación creativa. Una frase vacía como «he comprado algo» aporta menos. Quizá convenga pedir una opinión sincera después de que haya recibido y utilizado el producto.
Observa lo que ocurre
El texto antiguo hablaba de promoción gratuita. Compartir no garantiza ventas y la página de agradecimiento tiene otras tareas: confirmar, explicar la entrega y ofrecer ayuda. Mira si las personas usan la opción y si las respuestas encajan con la oferta. Mantén clara la información de compra y muestra la opción de compartir solo cuando resulte natural.
La recomendación de un conocido puede importar porque esa persona pone su nombre. Por eso no debes convertirla en publicidad automática. Una experiencia voluntaria y honesta vale más que un anuncio prefabricado.