Una ruta de migas de pan es una fila de enlaces cerca de la parte superior de una página. Puede mostrar cómo se llega desde el inicio, pasando por una categoría, hasta un artículo. En 2017 escribí que ayuda a quienes no entran por la página principal. Es habitual llegar desde un buscador o un enlace directo a una página profunda.
Haz visible la estructura
Imagina una tienda con una página sobre una cámara concreta. «Inicio › Cámaras › Cámaras sin espejo» da contexto al instante. Quien busca otro modelo puede volver a la categoría sin descifrar el menú principal. En un blog, la ruta puede pasar por tema y subtema. Debe reflejar un recorrido real y útil, no una jerarquía artificialmente larga.
Usa nombres comprensibles para los pasos. Cada elemento que lleva a una página superior debe funcionar como enlace. La página actual no necesita enlazarse a sí misma. En el móvil, comprueba que la ruta sea legible sin empujar el contenido principal demasiado abajo.
¿Y los buscadores?
Los enlaces de navegación internos pueden ayudar a comprender la estructura. Google documenta también datos estructurados para migas de pan que pueden hacer que la página sea apta para mostrar esa ruta en resultados. No garantizan una presentación determinada ni una posición más alta. Google dejó de mostrarlas en resultados móviles, aunque pueden seguir apareciendo en escritorio.
El mejor motivo para añadirlas sigue siendo el visitante. Si tu sitio tiene varios niveles, aportan orientación y un camino de vuelta. En una web pequeña con pocas páginas quizá añadan poco. Evalúalas según la necesidad real de navegación, no como supuesto truco SEO.