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El conversador perezoso

Buscar en Google una pregunta sencilla puede llevar menos tiempo que pedirle la respuesta a alguien. Entonces, ¿por qué tanta gente pregunta primero?

Este artículo va dirigido a quienes suelen dejar las preguntas sencillas en manos de otros. Puedes enviarles este enlace.

Seguro que conoces a alguien así. Conversar con esas personas puede ser frustrante: preguntan por inercia sin buscar antes una respuesta.

Me gusta llamarlas conversadores perezosos.

Creo que una vida organizada en torno a la comodidad y las recompensas fáciles puede quitarnos las ganas de resolver pequeños problemas por nosotros mismos.

No nos hemos dado cuenta de que evitar las dificultades acaba haciéndonos sufrir más. El conversador perezoso es fruto de eso.

Cada vez que buscas una respuesta, practicas la capacidad de averiguar las cosas por tu cuenta. En lugar de preguntar inmediatamente a los demás, la buscas tú.

Ese hábito va más allá de Google.

Averiguar algo por tu cuenta puede llevar más tiempo. Pero sin esfuerzo no hay crecimiento. Sin crecimiento no hay satisfacción. Y sin satisfacción no hay felicidad a largo plazo.

No hablo de ayudar a alguien a quien le cuesta usar un ordenador, ni de una empresa que contrata especialistas para centrarse en su actividad principal.

Incluso he hecho un negocio de arreglar sitios web para empresas buscando en Google las soluciones adecuadas.

Me refiero a quienes sí pueden buscar por sí mismos, pero pasan sistemáticamente las preguntas sencillas a otros.

Si preguntar es siempre tu primer paso, pierdes la oportunidad de desarrollar el hábito de descubrir las cosas.

Antes de pedirle a alguien que dedique tiempo a una pregunta, haz una búsqueda rápida.

Aprender a hacer buenas preguntas da frutos con el tiempo, sobre todo si sabes buscar en Google con las palabras clave adecuadas.

Pruébalo ahora ¡Es gratis!

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