Has dedicado esfuerzo a tu sitio web. Quieres que quien llegue entienda enseguida dónde está y qué puede encontrar. Un logotipo suele decir únicamente cómo se llama la empresa. Una frase breve y clara a su lado puede explicar qué haces y para quién.
En 2013 escribí que todos los sitios debían llevar una frase descriptiva debajo del logotipo. Era demasiado tajante. La gente navega en pantallas diferentes y muchas veces llega directamente a un artículo o a una página de servicios. La ubicación exacta importa menos que la claridad inmediata de la página.
Una promesa no es una explicación
«Hacemos realidad tus sueños» puede sonar bien, pero sigo sin saber qué servicio ofreces. Una frase como «Sitios web para pequeños museos que quieren mostrar sus colecciones en internet» me dice mucho más. Es un ejemplo inventado, pero muestra la diferencia: el visitante puede reconocerse en él o decidir que necesita buscar en otro lugar. Ambos resultados son útiles.
Escribe primero qué ofreces, a quién te diriges y qué problema ayudas a resolver. No hace falta meterlo todo en un eslogan. A veces funciona una línea breve bajo el nombre de la empresa. Otras veces es mejor un título sencillo sobre el primer párrafo. Cada página de un servicio principal puede tener su propia explicación concreta.
Empieza por las preguntas del lector
Mira la primera impresión que causa una página como si no conocieras la empresa. ¿Podría alguien responder en pocos segundos a estas preguntas?
- ¿De qué trata esta página?
- ¿Esta oferta es para alguien como yo?
- ¿Qué puedo ver, solicitar o aprender aquí?
Si el texto solo contiene palabras amplias como «innovación» o «soluciones», el lector tiene que adivinar lo que quieres decir. Sé concreto primero. Después aún puedes añadir personalidad y estilo. La claridad no impide tener voz propia.
Revisa todo el recorrido
Una frase en la portada puede ayudar, pero quizá el visitante nunca pase por ella. Lee también los títulos de las páginas de servicios, el encabezado de un artículo y el texto junto al botón de contacto. ¿Responden a la razón por la que alguien llegó allí? Una frase general sobre la empresa no debería ser la única explicación.
Pide a alguien que no conozca tu negocio que mire la página y te diga con sus propias palabras qué ofreces. Pregúntale también a quién cree que va dirigido. Si su respuesta no coincide con tu intención, cambia el texto y vuelve a probar. No necesitas un método complicado.
Una buena frase descriptiva no tiene que ser ingeniosa ni divertida. Si después de leerla el visitante sabe si está en el lugar adecuado, cumple su función.